William Goldberg adoraba el júbilo y alegría que aportaban los diamantes a la gente. En sus trajes a medida llevaba siempre cosido un pequeño compartimento oculto donde portaba piedras preciosas, que revelaba en momentos inesperados para hacer las delicias de los presentes.
William Goldberg creó su empresa por su pasión hacia los diamantes y buscando lograr la excelencia. Durante más de medio siglo, la casa de William Goldberg ha sido reconocida como una de las casas de joyería con diamantes más distinguidas del mundo y ha producido algunos de los diamantes más hermosos y excepcionales que el mundo haya visto.
—FRANÇOIS CURIEL
CHAIRMAN, CHRISTIE’S ASIA AND EUROPE